Por Mistress Rose
Si el universo se empeñara en buscar la perfección,
Si el universo se empeñara en buscar la perfección,
se deleitaría con tu sola presencia,
se perdería la luz del alba entre tus suaves y dorados rizos,
traviesos, formando redecillas para mis inquietos dedos.
bucles sedosos, con el olor de la inocencia.
Siente envidia la esmeralda, piedra preciosa, al contemplar tus glaucos luceros.
Y yo me pierdo en tu mirada que se enciende en hogueras,
ardiendo ante el deseo de ser tu alimento, mi depredador.
Cada día al amanecer rozar tu piel es júbilo.
Mares brotan de mí, regalando vida.
Mi néctar fluye, se mezcla y danza con el tuyo,
humedeciendo las impolutas sedas,
El contonear de tu cuerpo enciende mi frenesí,
cual vaivén de las olas del mar sosegado me seduces,
me ahogas, para transformarte en la tempestad de mi cama.
Tu tierna inocencia se diluye en el silencio subrepticio de la habitación.
Para convertirse en salvaje primitivo, cual animal me acechas,
arrancas las prendas de mi cuerpo, no resistes el impulso de poseerme.
Me acorralas y me agrada, siento que vine a este mundo solo para complacerte,
sin otra presunción que el elemental deseo de ser tuya,
buscas mi oído susurrando “Qué presa tan jugosa”.
Tu lengua recorre mi cuello, degustando mi piel,
engulles mis pezones, los devoras, cobran vida endureciéndose,
esperan ansiosos por tu boca.
Me deslizo hacia tu sur, guiada por la brújula de mi deseo.
Mis manos encuentran tu miembro lo engullo, lo sorbo,
llega a mi garganta, desborda mi boca con su ancha base de asta humana.
Siento sus rugosos pliegues, siento su latido palpitante,
Sale de mi interior y regresa a mis labios,
con ellos recorro su dureza una y otra vez.
Toco sus testículos, los muerdo, los presiono, los succiono,
dialogan con mis dientes, juguetean con mi boca,
mientras tu miembro crece más entre mis manos,
me llevas hacia tu boca, y me pierdo en tus besos.
Mis dedos recorren tus firmes brazos definiendo los límites de tu ser ,
me envuelves en un abrazo, siento mi fragilidad.
Me presionas, me llevas a ti, con la fuerza del imán.
No soy dueña de mis movimientos, mi cuerpo se mueve a tu voluntad
y tu voluntad desconoce de piedad.
Tu falo vigoriza enhiesto, me desea, me busca,
como busca el mar a la arena, para empaparla, envolverla, penetrándola hasta las briznas
la somete,
Y como la arena, dejo que me encuentre.
Dejo que me encuentres sumergida en placer, dispuesta a recibirlo, deseosa de envolverlo
y desaparecerlo dentro de mí.
y desaparecerlo dentro de mí.
Te deslizas entre mis piernas humedeciendo más mi libido.
Con tus fuertes manos y con firmeza abres mis nalgas,
encaja tu deseo, mientras yo me derrito en humedad,
jadeo de dolor y placer, ante la dureza de tu cuerpo,
que ingresa destrozando mis entrañas, abriendo camino, marcando mi memoria
me abandono al placer y me fusiono a tu cuerpo
arremetes impetuoso, con tus fuertes embestidas, profundas.
Sueñas con ver tu falo asomar por mi boca,
pierdes el sentido y solo quieres poseerme .
Tus manos presionan mi cuello alborotando tu deseo,
deslizas una mano sobre mis labios, y solo respiro media vida,
pero gozo de placer, la presión me exalta, tu salvajismo me hace delirar.
Indómito me devoras en tu fantasía y saberlo me regocija,
pierdo el sentido, eres capaz de desatar mi ímpetu.
Siento espasmos deliciosos, siento música,
tu música toca mi alma.
Gimes, son alaridos de deseo y muerte, recibo tu cálido jugo
Tu cuerpo se deja caer en el placer del clímax
y sonríes…
Sonríes de placer como el alba sonríe con arrobo, al sorber el rocío de las flores.
Mueres en el latido de mi pecho, que te acaricia tiernamente
En el ocaso te recuerdo y aún en el dolor se humedecen mis heridas.
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